Rao es un viejo ridículo.
Asi lo califico la prensa local
Y el dominical que se emite después de la misa.
Rao es un poeta,
De esos que intentan reinventar el verbo
Y la aritmética de los versos.
Tiene un walkman amarillo enganchado a la cintura
Donde escucha un cassette de Silvio Rodriguez
Y una melena ochentera
Que se amarra con una vincha de tenista profesional.
Camina por las calles con sus ojos roller boogie
Y sus bigotes de brocha gorda
Tarareando sus poesías
Escritas a lápiz en cuaderno de caligrafía.
No se ha enterado de nada
Sus zapatillas Sinfín no hacen ruido
Y el pantalón apretado a la cintura
Con un cincho de burro de caserío
Le ha dejado señales en la próstata.
Rao, flaco, solitario,
El glaucoma del tiempo le ha nublado la memoria,
Lo que ve es lo poco que recuerda,
La gente lo insulta como a un pordiosero
Que mendiga una mirada,
“viejo marica, pervertido”
Le gritan desde la parroquia,
Las niñas rien de sus axilas peluconas
Y sus maneras de Elvis.
Sin embargo Rao, el hombre
Pasa asombrándose de la vida
Con un ejemplar de la revista Rolling stones en la mano,
Ha descubierto el celular y el internet
Y está aprendiendo a textear con sus nuevos amigos del facebook.
Ya no duerme
Se la pasa en conjeturas
Comiendo comida chatarra
Y productos transgénicos que no puede creer sean reales.
Ha escrito un verso que dice “dios nos creo a su imagen y semejanza”
Y otro que reza “perdónalos por que no saben lo que hacen”
Rao ahora que está seguro
De lo posible en lo imposible
Quiere cruzar el mar por telepatía,
Por eso ahora los chicos del barrio lo apodan
Rao wireless.
No hay comentarios:
Publicar un comentario