lunes, 27 de junio de 2011

ANONIMO

Dos horas más tarde
Estaba el muerto en el mismo precipicio.
Tergiversado por la roca intensa,
Olía a miedo
Y a cascara de remedio casero
Lo escupí con una patada en el polvo
Y seguí mi camino.
Dos días más tarde
Seguía el muerto en el mismo precipicio
Demacrado por la mala noche
Y el sereno,
Olía a oración de hechizo
Y a merienda malograda
Sus ojos habían llorado soledades,
Cogió una piedra y le asesté
Un golpe en el silencio.
Dos años más tarde
Seguía el muerto en el mismo precipicio,
Cansado, putrefacto a la sazón del tiempo,
Me miro con sus últimos ojos,
Olía a correa de castigo
A ceniza de redención.
-Eres el único que ha venido a verme-
Alcanzo a decir
Antes de volver a morir.
Al cabo de un siglo
El muerto seguía allí
En el mismo precipicio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario