Pomporito fue mi mejor amigo
Lo conocí una noche de Marzo en el Village
Cuando paseaba a su perro, hacia frio,
Encendió un habano mordido a mansalva
Por sus dientes de calavera
Y me invito una pitada
Gracias, pero no fumo,
Seguimos caminando la noche
Mientras el perro masticaba cada resquicio de silencio
Y nosotros intimábamos en los dobleces de la vida,
Las cantatas de Bach
Y los goles del Pibe Valderrama,
Porque si hay algo que es cierto
Es que el futbol es pasión de multitudes.
Esgrimidos los hielos de la plática
Nos sentamos en una banca del Washington square
Y nos quedamos callados.
Así pasó un siglo
O por lo menos lo que quedaba de él y no se acabo el mundo ni de a vainas
La bolsa de valores con sus sostenidos y bemoles
Fue decapitando una por una las estatuas de la ciudad
Las casas escondidas y los fumaderos del Tompkins Square Park
Las meretrices calatas que corrían por la Roosevelt
Y los pajaritos tristes del triangulo que esperaban ver salir a Juan de Dios del Mesón Asturias.
Fue la última vez que gano Colombia a los griegos sabios
Y se rebelaron como barbaros los muchachos del Capitolio
Y soltaron a Gordiano II, Didio Juliano y Marco Aurelio con sus ejércitos romanos a restablecer el orden.
Fue la última vez que vi a Pomporito,
Pasó en bicicleta,
Llevaba un laurel en la frente
Y unos collares de colores del Mardi Gras
Giro haciendo una pirueta entre los carros alegóricos de la multitud
Y me lanzo una rosa de papel armada en alambre,
Justo cuando paso el tren siete por nuestras cabezas
Pomporito desapareció raudo
En la estampida,
Sus ojos vidriosos dejaron un rastro de lágrima en el pavimento desde donde lo observe perderse
Su chal fucsia quedó enredado en los rayos de la bicicleta,
Voló toda la noche con el viento del silencio.
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