martes, 31 de mayo de 2022

LA ROSA ILUMINADA

             para Roger Santivañez quien me regaló la feliz idea de escribir este poema.

Pasa un rayo de sol iluminando el precipicio
Y en el fondo las gramineas
Y sus flores hermafroditas
Esconden sus verdores,
Sus tallos maduros
Y sus hojitas tibias
De colores tierra.
Una rosa en la quebrada
Que apenas duerme,
Abre sus alas doradas,
Sueña con ser girasol.
Pasa el policia con su linterna
Como helicoptero nocturno,
Ausculta el callejón que huele a alcohol
Y a lavanda.
La rosa sentada en el potro
De terciopelo
Cruza sus ramas tiernas,
Enciende otro cigarro.
Ha estado allí desde niña,
Pálida, escribiendo en un cuaderno
Ma me mi mo mu,
La madre no la mima, ya murió de tos 
sin conocer la salud.
A veces vengo de noche
A escamar la soledad del pecho,
Paso una colmena de ruidos estridentes,
Tal vez es 2 de mayo
De las mil novecintas ochenta y cinco veces
Que he estado allí.
En un camino colonial, de polvo,
Pasa un poeta que habla como un río
Lleva los ojos escondidos 
tras los cristales de su risa.
Yo nunca habia visto a alguien que hable 
Con los ojos -pienso-
Un trago de ron para romper el hielo,
En la oscuridad se acerca una mujer
De proporciones inconmensurables,
Podriamos volver a poblar el mundo
Con esa mujer, alcanzaría para todos!
Y todos seríamos gigantes
De ojos tristes.
Me ofrece sus mágicos servicios,
Yo declino, cortezmente,
Alguien con voz de aguardiente grita,
Vallejo, vallejito!
Y yo me escondo bajo mi antebrazo
Porque no soy yo sino un amigo
Tristísimo. (El aguatero del equipo)
Busco a la rosa iluminada
En el pasillo de los desauciados,
Los comensales miran el menú del dia en cada renglón,
Yo voy patrullando el terreno
Entre casitas de cartón
Cortinas de hule
Y catres fosforescentes,
Y al final la encuentro,
Allá en un rincón
Donde lo único que la delata
Es el brillo de sus ojos,
Vestida de noche 
Entre jazmines y cucardas.

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