En la nocturna caligrafía del miedo,
Allí, debajo de la mesa de la soledad
Y no he cenado un beso
que estuvo hirviendo
Desde ayer.
A veces tengo miedo de perder
Lo que no es mio
Y tengo el frio sabor
De unas manos que han volado
De las mias
Y el hermetismo de unos ojos,
También extraños,
Diciendo adios en una puerta
Ajena.
A veces despierto en lo imposible,
A esa hora de la vida, suena el reloj,
No sé quién soy con tanto silencio,
Si volvieran a tocar la música
Recordaría con certeza
A quien amo.
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