sábado, 2 de noviembre de 2019

El perseguido

Lo que les voy a contar
Es una historia real
De un amigo cercano
Que por huir de la muerte 
Al mundo se echó a viajar.

Cuenta que en los noventa
La muerte lo visitaba
Con sus huesos de colores
Para hacerle recordar
Que con ella no se inventa.

Wilfrido de mis amores
-Le decia ella resuelta-
No te vayas a olvidar
De mis ojos ni mis olores,
Festivo te he de llevar
En un cortejo de flores.

Aquel no pudo aguantar
Tanta vigilia y asedio,
Decidio dejar su predio
Sin a nadie despertar.

Ya muy lejos de este mundo
Libre pudo respirar
Sin sospechar que pronto
Con ella se iba a encontrar.

Ah conque esas tenemos,
Ingrato!
-Dijo la astuta muerte-
Nadie huye de su zapato,
Más lejos queda el retrete
Que mi propio olfato.

Rendido mi compañero
De andanzas y peripecias
Decidió entregar sus fueros
y pertenencias.

Un dia un samaritano
Recogió lo que él tenía
Y dicen que hasta su nombre
Se lo puso el muy mundano.

Lo cierto es que desde entonces
La muerte no regresó
Porque dicen que la flaca,
Al otro se lo llevó.

Han pasado muchos años
Y sus amigos se van
Menos él que ha de vivir
Para que historias y tradiciones
Nunca dejen de existir.



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