No es mía, sino de un alma.ajena.
A veces habla
Su herética monotonía,
Y cuando como
Viene hasta mi boca y es compasiva.
Esta mano ha de ser.de un perseguido
Alguien que se esconde bajo el libro
Cuando leo,
Alguien que abraza cuando duermo solo
Alguien que cuando caigo,
Se arrodilla.
Esta mano, corre tras mi sombra
Y como en un juego de perros
Ladra a las mariposas,
Juega con la cristalina lluvia,
Piensa sumida en su albedrío,
Se duele también
De que hayan voces
Que le hablan cuando escribe.
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