El verso que desayunara mi alma
Estaba escrito con el carmín de tus labios
Y el aroma de tu aliento,
Fragor ardiente del volcán de tus deseos.
Ví tus ojos negros, silvestres,
Escondidos tras la sombra de tu mirada,
Ví tu boca hambrienta,
Y tus besos salir desesperados.
El verso que dasayunara mi alma,
Carnal como un abrazo,
Agónico, desesperado,
Estaba escrito con tus besos bravos
Y tu pelo derramado sobre mi cara.
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