Niña,
a veces te recuerdo
esperando la tarde
en el potrero de mis sueños.
Creo intuir la algarabía de tus ojos,
la llave de tus manos
que guardaban una caricia,
Tu risa inquieta
que escondía algún secreto.
La vida se me fué
en un suspiro
entre la cuenta regresiva del cuaderno
y el zapato herido del recreo,
mamá no era de roble
sino de plumas.
Y el mantel de sus alas
quiso volar ya tantas veces.
Niña
te encontré el otro día
con tu falda de otoño,
con tu semblante de colegio
y tu aroma de lapiz,
cogí la sombra de tu mano,
abracé tu nostalgia,
caminé tu tristeza.
tocaste mi alma con tu silencio
humedeciste mis ojos con tu ausencia.
Niña,
volví a nacer de tu regazo,
curaste mi muerte
con tu vida.
A veces te recuerdo
en la mesa de nuestro regocijo
comiéndonos todo el pan
de nuestra alegría,
bebiéndonos todo el vino
de nuestro deseo.
Nadie llama a la puerta
de nuestro mundo,
porque es un barco hundido
en la hipérbole de un sueño.
domingo, 15 de octubre de 2017
Niña
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Un poema muy intenso, en donde brilla el recuerdo, la nostalgia, la ternura y el amor. Gracias por compartir tanta inspiración. Enhorabuena y un fuerte abrazo. Me quedo con estos dos más bellos párrafos:
ResponderEliminarTocaste mi alma con tu silencio
Humedeciste mis ojos con tu ausencia
19/10/17