jueves, 21 de julio de 2011

NAYDU

El amor es una liebre que salta por donde uno menos lo espera
Y se convierte en una gelatinosa merienda que jamás digiere
Así te emborraches hasta el tuétano con tequila barato
O escuches canciones de amargue
En un bayú clandestino.
Así  quise a Naydu
Hasta dedicarle canciones de Roberto Carlos
Y empacarle calzoncitos de Victoria Secret
Por el día del amor.
Me conquistó con su pelo achocolatado
 Con sus ojos chinitos
Con sus piernotas de waripolera
Y sus suspiros de enamorada mientras hacíamos el amor.
(Debo aclarar que eran 15 minutos de amor)
Así era Naydu
Caminaba en  sancos meneando sus caderotas hasta el cuartito
Cerraba la puerta y no existía nadie más que yo
(por lo menos en esos 15 minutos)
Sonreía a los compaces de su desnudez repentina
Y me acostaba como a un bebe en el catre de 3 por 6
Y me amamantaba con sus encantos
Y jugaba conmigo como con un juguete de playa
Para acá y para allá
Hasta que me hacia decirle “que la amaba”
Y se mataba de la risa
Y acababa conmigo con sus ojos en mis ojos
Y su cabello revoloteando por mi boca
Y hasta el final de los 15 minutos todo era fascinación.
Luego empacaba mis emociones mientras ella se vestía o revestía de meretriz
Y volvía a crear el mundo  con sus caderas cuando se alejaba del cuartito.
Cuantas veces quise comprar otros 15 minutos,
Sin embargo ella siempre decía
“el mundo existe solo eso”
Y me iba por el averno del  “sin ella nada existe”
Anónimo, envenenado por la soledad y el silencio del castigo
Para volver otro día ha empezar la creación
Y ella se encargaba de crear otra vez
La maravilla.
Naydu, perdida en el único retrato que guardo de ti
Amarillando como una retama
Y una canción de amor que ya no se escucha,
Hundida en los ojos de una última lagrima
De meretriz clandestina enamorada del frio
El mundo solo dura quince minutos, ya lo sé,
Eso es lo que duran también tus ojos de mujer,
tu cuerpo de bestia mitológica.
Y tu sexo abrupto como una condena deliciosa
Ya me fui de aquel cuartito
Allí solo quedaron las cenizas de tu creación
Y el olor del miedo a tu ausencia.
Las diosas también mueren en su creatividad.

viernes, 15 de julio de 2011

POMPORITO FUCSIA

Pomporito fue mi mejor amigo
Lo conocí una noche de Marzo en el Village
Cuando paseaba a su perro, hacia frio,
Encendió un habano mordido a mansalva
Por sus dientes de calavera
Y me invito una pitada
Gracias, pero no fumo,
Seguimos caminando la noche
Mientras el perro masticaba cada resquicio de silencio
Y nosotros intimábamos en los dobleces de la vida,
Las cantatas de Bach
Y los goles del Pibe Valderrama,
Porque si hay algo que es cierto
Es que el futbol es pasión de multitudes.
Esgrimidos los hielos de la plática
Nos sentamos en una banca del Washington square
Y nos quedamos callados.
Así pasó un siglo
O por lo menos lo que quedaba de él y no se acabo el mundo ni de a vainas
La bolsa de valores con sus sostenidos y bemoles
Fue decapitando una por una las estatuas de la ciudad
 Las casas escondidas y los fumaderos del  Tompkins Square Park
 Las meretrices calatas que corrían por la Roosevelt
Y los pajaritos tristes del triangulo que esperaban ver salir a Juan de Dios del Mesón Asturias.
Fue la última vez que gano Colombia a los griegos sabios
Y se rebelaron como barbaros los muchachos del Capitolio
Y soltaron a Gordiano II, Didio Juliano y Marco Aurelio  con sus ejércitos romanos a restablecer el orden.
Fue la última vez que vi a Pomporito,
Pasó en bicicleta,
Llevaba un laurel en la frente
Y unos collares de colores del Mardi Gras
Giro haciendo una pirueta entre los carros alegóricos de la multitud
Y me lanzo una rosa de papel armada en alambre,
Justo cuando paso el tren siete por nuestras cabezas
Pomporito desapareció raudo
En la estampida,
Sus ojos vidriosos dejaron un rastro de lágrima en el pavimento desde donde lo observe perderse
Su chal fucsia quedó enredado en los rayos de la bicicleta,
Voló toda la noche con el viento del silencio.

domingo, 10 de julio de 2011

RAO WIRELESS


Rao es un viejo ridículo.
Asi lo califico la prensa local
Y el dominical que se emite después de la misa.
Rao es un poeta,
De esos que intentan reinventar el verbo
Y la aritmética de los versos.
Tiene un walkman amarillo enganchado a la cintura
Donde escucha un cassette de Silvio Rodriguez
Y una melena ochentera
Que se amarra con una vincha de tenista profesional.
Camina por las calles con sus ojos roller boogie
Y sus bigotes de  brocha gorda
Tarareando  sus poesías
Escritas a lápiz en cuaderno de caligrafía.
No se ha enterado de nada
Sus zapatillas Sinfín no hacen ruido
Y el pantalón apretado a la cintura
Con un cincho de burro de caserío
Le ha dejado señales en la próstata.
Rao, flaco, solitario,
El glaucoma del tiempo le ha nublado la memoria,
Lo que ve es lo poco que recuerda,
La gente lo insulta como a un pordiosero
Que mendiga una mirada,
“viejo marica, pervertido”
Le gritan desde la parroquia,
Las niñas rien de sus axilas peluconas
Y sus maneras de Elvis.
Sin embargo Rao, el hombre
Pasa asombrándose de la vida
Con un ejemplar de la revista Rolling stones  en la mano,
Ha descubierto el celular y el internet
Y está aprendiendo a textear con sus nuevos amigos del facebook.
Ya no duerme
Se la pasa en conjeturas
Comiendo comida chatarra
Y productos transgénicos que no puede creer sean reales.
Ha escrito un verso que dice “dios nos creo a su imagen y semejanza”
Y otro que reza “perdónalos por que no saben lo que hacen”
Rao ahora que está seguro
De lo posible en lo imposible
Quiere cruzar el mar por telepatía,
Por eso ahora los chicos del barrio lo apodan
Rao wireless.