New York puerta del inferno
Tantos poetas pululan el pavimento
Llenos de barba
Y letras de menor cuantía.
Mierda en los escaparates
Del Mid Town y Times Square
Para las navidades.
Los refugiados de Barsovia
Y Tirana ya se hicieron ricos
A costa de contar historias,
New York
Donde los diamantes brillan
Su opulencia africana,
Donde jesuitas y menonitas
Rezan el mismo versículo
Y el hombre del reloj Cartier
En el bolsillo,
Parece controlar los cemáforos
Computarizados desde una terraza
Del Pentágono
y vistos parpadear
Por un telescopio de la Nasa,
En el Monte de los Olivos,
Las noticias dan cuenta
De que el mundo depende de un reloj,
Capital del mundo,
Como un beso en Broadway,
Los ojos de una meretriz pasan por las vidrieras, (Debería decir, sus azules ojos
De holocausto)
Ya no están de moda sus zapatos
De charol con mariposas
Ni su vieja cartera donde guarda el colorete.
Tiene tos o angina de pecho
De tantas noches corriendo descalza
Por la nieve de Central Park
Y una peluca made in China
Cepillada los viernes por la noche
Con el consentimiento de Hashem.
Yo soy un loco subterraneo,
Sucio,
Colecciono periódicos,
Escucho Water Music de Handel
por sus manos de mujer
Y amo el meretricio religioso.
Alguien no va a parar en la estación,
Alguien que seguramente tiene los dias contados
Y la despensa atiborrada de pastillas
Y el amor todavía sin trasquilar.
Cuanto miedo me daba el peluquero
Desde chico
Y he ido hasta el fin del mundo
Por un pedazo de amor ensangrentado,
y sucio,
Como el loco que soy,
Y lo he recogido del suelo,
Asi como come un perro
Y con cuanto gusto he movido la cola
De mi gratitud.
Nosotros los demonios
Los perdidos recónditos de esta selva,
A veces acercamos los ojos a la luz
A veces nos dejamos ver
El torso oscuro, el rabo de paja,
La codicia idílica,
Quiero decir, el deseo,
Esas cuatro letras exhuberantes,
Esas tres fosas cardinales.
Vénganos tu reino del infierno,
Que la mirada destace
El cuello de la mentira,
Que llueva toda la madrugada
Hasta llegar al mar
Y una góndola con ruedas
Pletórica de locos como yo,
Cantando alegres,
Surque las calles de Manhattan.
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