Cuando mis poéticas manos
se posaron sobre ti,
enmudecieron!
Qué profundas aguas afloraron
De tu grito erguido,
Que lenguaje idílico
El de tu ternura.
Me sembraste en tu cuerpo
Y yo germiné como un maíz de fieltro
En tu llanura.
Qué primavera de luces ciegas
Iluminaron tus ojos líricos,
Cuando mis poéticas manos
Se posaron sobre ti
Dios descansó.
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