Llegaste con el velo incognito
De tus ojos prohibidos,
En medio de la noche de mi redención.
Bebiste mis pecados,
Enjuagaste mis culpas,
Saciaste el ayuno de mi soledad.
Y yo sacrifiqué el grito del deseo
Asido al estribo tu incienzo,
Bebi tu aroma,
Mordí tu silencio
Esclavo de tus formas,
Caudillo de tu cuerpo,
Capturé tus manos resignadas,
Fui mendigo de tu risa,
Hereje,
Supliqué,
Y tu envolviste mis lágrimas
Entre tus dedos,
Consolaste mis miedos
En tu pecho,
Esa noche
Fueron mios tus ritos,
Tu lánguido vientre,
Tus ríos intensos,
Tus chacras fértiles.
Esa noche
un velo
escondía tu alma,
*tus manos estaban escritas con un verso
Que no pudo ser.
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