Ayer estuve
al borde de tu falda
navegando
sobre mariposa herida.
Las lenguas
malévolas
de tu fuego
quemaron las pálidas alas
de mi sueño
y como húmedo papel
caí sobre la boca
de tu deseo.
Me devoraste todo,
con el hambre
de tu desnudez
melancólica,
y yo que soy pan
de tierra humana
te alimenté con mi cuerpo
hasta saciar
tus lánguidas miradas.
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