Imagina el orificio en la pared,
Esa oscura mancha amorfa
Por donde se escapó el retrato de tu infancia…
Ese retrato que ya parece mentira,
Te haz cambiado el nombre,
Has jugado a ser amante conmigo
Y me has querido según el manual de tu experiencia
Y el hueco siempre ha estado allí,
Tragándose todo
Como un voraz monstruo que ha perdido la bondad
Tanto así, que he llegado a creer que te quiero
Aunque Dios solo exista para no tener miedo.
En fin, me gusta tanto hablar contigo,
Tejer palabras tergiversadas
Que tú no entiendes pero logras sentir
Como si fueran balazos sublimes atravesándote el pecho;
Eres dulce, ¿alguna vez te lo dije?
Tienes el olor de las tardes de otoño
Allá en mi pueblo, cuando caían los duraznos
Y el sol rodaba por el mar
Como un barco de papel.
Quien sabe por que te quiero,
Dios ha sido un hombre renuente
A mis fantasías,
Tanto amor no es real
O es acaso el disfraz del deseo
Una flor que se lleva
Al borde de la mentira.
Nos hemos conocido en el sexo,
En el más sincero silencio
En ese hermético momento
Donde girábamos como extraños
Rumbo al precipicio infinito
Del amor.
¿Será el amor?
¿Será el mítico unicornio donde cabalgamos
hacia el ocaso?
¿Será tu espalda sincera en mi beso febril?
¿Recuerdas el orificio en la pared?
No vas a morir ahora,
Es una orden o una súplica,
Tómalo como quieras.