Las noches eran propicias
para saciar el hambre,
Cerraba los ojos y comía,
Comía toda mi infancia,
bebia todo el rio de mi sed.
Hasta el Cristo crucificado de la pared
Parecía saciarse con mis sueños.
Llenaba mis venas de pan,
Mis enormes caminos de yerba,
Mis altísimas puertas
Y sus espigadas sombras
Atiborradas de cosechas
La noche era una cena pletórica,
Sus manteles hacia el infinito,
Sus largas colas de ave real
Ventilaban el aroma de sus guisos.
Nadie había inventado el reloj aun
Tan solo el goteo intestinal de las horas,
Las enormes horas que llenaba
con fábulas mágicas.
Mis decimales deseos colgaban
Como pecados en las blancas paredes
Del hambre
Que yo iba matando con mis certeros rezos,
Niño aún,
Entre sueños de opio barato
Y manjares imaginarios
Que pintaba en la oscuridad.
Qué horfandad libérrima
La del pájaro negro
Con sus alas de terciopelo
Y sus ojos de vino,
Entraba por la claraboya de la Luna
Y se posaba en mi Padre Nuestro
Y sus faltas de fe,
En mi Ave Maria redundante
Que había dejado escrito mi madre
Antes de irse.
Asi aprendí a comer sin abrir la boca,
A llorar sin lágrimas,
A pecar sin creer.
Ya viejo de esto,
Me consuelo, cómo, sin hacer el menor ruido,
Esclavo fugitivo,
Para varias noches
Mientras me alcance la libertad.
miércoles, 28 de agosto de 2019
PAJARO NEGRO
martes, 13 de agosto de 2019
VOCES
Y tú qué harás
cuando empiece la lluvia?
Esperaré a que escampe
Bajo tus ojos dormidos
Y que el pasto regado con tus besos
Alimente mis lánguidas fieras.
Y tú que harás
Cuando acabe el amor?
Me convertiré en un árbol
Sembrado en el último lugar
Que te vi.
Y tú qué harás
Cuando llegue el olvido?
Escribiré tu nombre en mis zapatos
Para no perderme.
Y tú qué harás
Cuando venga la muerte?
Mojarme en tu tristeza,
Que el llanto lave las yagas del silencio
Y el sombrero teñido de verguenza
Camine de regreso
Por las sombras
Y tú qué haras
Cuando Dios descance?
Callar hasta el sepulcro
Toda la fe que me sobre.
La ovación de tierra
Aplaudirá sus zarpazos
Y profundos arrastraremos
El féretro vacío de la esperanza.
Quien será el que aseste
el último golpe
Sobre la tapa del miedo?
Angel F Garcia-Nuñez
New York Octubre 2019.
lunes, 12 de agosto de 2019
El rezo.
Me gusta la lluvia sobre el mar,
Es como un beso del cielo
Y las lénguas del mar
Cómo agitan!
Me gusta la tarde crepuscular
En el horizónte,
es como si el día cerrara
Su único ojo,
Y cómo ríen las tímidas estrellas.
Me gusta el viento nocturno,
Plática suave de dioses ancianos,
Cómo escucha la oscuridad de mis ojos!
Cómo ansía la sed de mi boca!
Es como un canto de cuna
En mi niña tristeza,
Es como un único rezo
En mi orfandad ya vieja.