Estás allí fingiendo ser mi amiga,
Susurrándome caricias,
Inclinando tu rala cabellera
Sobre mi hombro.
Por las noches he sentido
El rancio vapor de tus axilas
Y tu aliento de madriguera.
Cómo arrastras los pies
Cuando me esperas
Caminando de aqui para allá
Sin encontrarme,
Como si me quisieras,
Tus ojos rojos del insomnio
Miran mi ausencia,
Lloran sin lágrimas tus pómulos,
Vagan los ecos de tus gritos
Por la sórdida oscuridad
De tu paciencia.
Vieja, inmunda pasajera
De la vida,
Cómo acechas mis penas,
Cómo te regocija mi profunda herida,
Cómo saboreas el quebranto
De mis huesos,
Será de ti mi magra herencia,
Cuando decida rendirme
A tu insistencia.
domingo, 23 de diciembre de 2018
MUERTE
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario