De repente estoy entregando mis sueños
Poniendo en el armario
Los juguetes que mamá solia cuidar
Con el sigilo de las ánimas,
Y, estoy, por alguna razón
Desempolvando las rodillas
Del desengaño.
El día huele a todo lo pasado,
Y el exhorto aún repica
Tras la misa extinta.
De repente estoy revisando mis horas,
El reloj es un farsante
Que te hace creer en el futuro
Y solo baila la ronda de la muerte.
Soy un alma pálida
Contemplando el tren de la distancia
Y el polvo, que es el origen de todo
Cubre todo de verdad.
De repente, espada en mano,
Saludo el vacio de esta casa
Que huele también
A todo lo que no tengo,
Aquí se crió mi soledad
Desde chiquita
Y aprendió a ladrar
Y a mover la cola
Por un beso o un pedazo de amor.
De repente, fusil en mano,
Abro la puerta de la verguenza,
con los ojos cristalinos de la lluvia,
Me uno cual soldado
Resignado, indiferente,
Al batallón del olvido.
jueves, 11 de enero de 2018
Los olvidados
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