martes, 30 de enero de 2018

Trova

Cuando puedas, háblame,
Vengo del río
Donde la tierra
Endulza los sentidos,
Y las flores
Colorean el arco iris.
Soy del monte
Como un pájaro,
Y mis alas son guitarras,
Azules como la verdad
Sinceras como el silencio,
Háblame,
No escondas tu corazón
En el olvido,
Vengo del río
Que he llorado,
Por eso los árboles tristes
Se han vestido de otoño.
No bebas tu amargura
Callada,
Ni mires hacia el otro camino,
Tus vías empedradas
Han cansado tus pasos.
Cuando puedas, háblame,
Con la señal de la cruz
De tu perdón,
Vengo del río
Que sembró tu adios,
Tengo corazón de árbol,
Ojos de cartón,
Una gota de mi amor
Podría pintar un mar entero,
una palabra de olvido
Podria apagar el Sol.

Angel F García.
Kensington NY, Enero 30, 2018.

lunes, 15 de enero de 2018

Volver

Juraste que ibas a volver
Cuando la noche se juntara
Con el día
Y una luz volara
Por el cielo.
Te esperé hasta ayer
Porque juraste
Despertarme con un beso,
Con un canto,
No volviste,
No he dormido desde entonces,
Desde cuando te marchaste,
Cómo cansan los sueños
De encontrarte.
Me amarás en la otra vida,
Prometiste,
Te amaré hasta la muerte,
Te juré,
Los dos habremos mentido,
Me pregunto,
No sé qué responder.
Juraste que ibas a volver
Cuando el mar volara
Con el cielo
Y una nube perdida
Pasara llorando tu ausencia.
Te esperé hasta hoy
Porque juraste
Despertarme del olvido
Con un beso.
No volviste,
He partido desde entonces,
Ya no vivo,
Te amaré
En cualquier muerte,
Cuando quieras volver
Cierra los ojos
Vuela conmigo.

jueves, 11 de enero de 2018

Maleficio

Llamo a tus huesos
A ponerse de pie
Y en la boca
De tu grito
El negro silencio,
El mudo olvido.
Traiganme tus pájaros más hondos,
Aquellos que se sacian
Con tus ojos,
Y la sangre hervida
En la agonia
Tenga sed hasta tus labios.
Llamo a tu dios,
Que sea mi rebaño,
Enloquecido mendigo
De mi tormento,
Y arroje por el abismo
Tus cartas ancestrales.
Muertos asi, tus brazos,
El vientre doblado
Abrigará el frio dolor,
La cuna del infierno,
Y niño aun vuestro pecado
Tendrá los pies de la desolación.
Llamo tambien a la voz
De estas paredes,
Al ahullido del miedo,
Te ha dado nombre ya,
Que se cumpla,
Que carguen de noche
Las piedras,
Que engorden de fe
Las esperanzas,
Llamo al de las sombras
Tímidas,
Al del horizonte curvo,
Vayan a buscar el vino
Y la música,
La sangre corre lenta
Como en un pantano,
Lenta como el fango,
Lenta como el fuego.

Los olvidados

De repente estoy entregando  mis sueños
Poniendo en el armario
Los juguetes que mamá solia cuidar
Con el sigilo de las ánimas,
Y, estoy, por alguna razón
Desempolvando las rodillas
Del desengaño.
El día huele a todo lo pasado,
Y el exhorto aún repica
Tras la misa extinta.
De repente estoy revisando mis horas,
El reloj es un farsante
Que te hace creer en el futuro
Y solo baila la ronda de la muerte.
Soy un alma pálida
Contemplando el tren de la distancia
Y el polvo, que es el origen de todo
Cubre todo de verdad.
De repente, espada en mano,
Saludo el vacio de esta casa
Que huele también
A todo lo que no tengo,
Aquí se crió mi soledad
Desde chiquita
Y aprendió a ladrar
Y a mover la cola
Por un beso o un pedazo de amor.
De repente, fusil en mano,
Abro la puerta de la verguenza,
con los ojos cristalinos de la lluvia,
Me uno cual soldado
Resignado, indiferente,
Al batallón del olvido.

miércoles, 10 de enero de 2018

Vals

Recuerdas que te amaba
Y tu no me querias?
Esperaba en la calle
Para encontrar tu risa
Y tus ojos miraban
Distantes.
Yo, escribia tu nombre,
Soñaba tu voz.
He vuelto a verte
Como antes,
He pensado en tus labios
Y esperado mi nombre.
Recuerdas que te amaba
Y tu no me querias?
Ahora me amas
Y yo estoy ausente.

miércoles, 3 de enero de 2018

Extraña Dimensión

Estoy del otro lado
Corriendo tras tus pasos,
Llamando con el ruido de mis alas
Tu vuelo repentino.
Estoy en la arena del regazo
Donde nació el perverso olvido
Hurgando en el pozo de los gritos,
La última palabra.
Qué dimensión tan fría
La de esta tarde
Tiene olor a mar viejo,
A rio enfermo,
Allí han quedado tus huellas perdidas
Allí han muerto mis sueños.
Estoy del otro lado
Corriendo tras tus pasos,
Y en alguna hora
Aciaga
Tus pies ya no cantan.
Quién ha de aprender mi nombre
Y suplantar tu voz?
Quién ha de bailar
Mi alegría herida
Al filo de este ocaso?
Estoy del otro lado
Ajeno al deseo
Que activa tu risa,
Y no sé dónde están los brazos
Que reman hacia tu vientre.
En qué instante escaparon
Los acordes de tu voz?
Que nube borró tu camino?