A veces escribo de espaldas
Al muro cervical de mi verguenza,
Con lo ojos enterrados
En la noche marginal de mi deseo.
Soy un perro triste, pobre,
No llevo prisa,
Voy olfateando el meretricio
De religiones ficticias,
El color de razas puras
E impuras,
Bajo la lluvia y el hambre
Y el tedio de la soledad,
Muevo el rabo de mi exquisitez
Hacia donde el pudor
Se derrite en llanto
Y el hocico de mi voz
Profiere una mentira.
A veces escribo, animal,
Atormentado por el pasto
De mis miedos,
Cansado de correr
La luz del Sol me alcanza
Cada mañana
Y devela la cruz
De mi silencio.
Inmobil,
Llevo prisa por dormir mi soledad,
Apago los oidos del infierno,
Escondido tras un muro de lodo
Murmuro mi geosofía práctica,
Discrepo de la autonomía
De los pájaros
Y la discreción de los peces.
Ergo, niego el dia
Como alternativa,
El ruido no suplanta la noche,
En principio, ella es pura,
Es el calendario excelso
De la creación.
viernes, 7 de abril de 2017
Geosofia
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