Sucumbir
En este camimo
Cuando volteo la mirada
Y ya nadie está mirando mi retrato,
La casa vacia
Cierra la última puerta
Por donde ha huido
La risa a carcajadas
Y el silencio
Parece haber clavado las ventanas.
Arrastro los pies
Dormidos
Que alguna vez
Hablaron distancias,
Escruto la despensa
Vacía de mi consuelo,
Vivo mi último dolor,
El camino se ha ido,
El tiempo se ha ido.
Solo han dejado un retrato
En todos los auxilios
Y en la claraboya nocturna
Puedo ver que alguien
Le perforó un agujero al cielo.
El poema verde yace sobre la mesa
Cual pan antiguo
Que nadie ha escrito,
Esta alli como una piedra,
Como un cuchillo
Esperando la muerte,
Susurro un verso,
Un delirio,
He leido el último párrafo,
El que ha escrito un desconocido
Que me ha dado por muerto,
Asi, he llegado a creer
Que el pobre hombre
Sacramentado
Ha creido en mi mentira.
Este encierro es lapidario,
Las paredes del tiempo
Son mudas,
Frias sombras que abrazan
Que no dejan dormir
Que paren insomnios
Que ladran toda la noche.
Asi estoy a esta hora,
Cavilando el hilo
De una soledad
Que brotó debajo de la cama,
Tratando de escapar
Por las cornisas del miedo,
Gritando desde el techo
Mi locura.
Estoy aqui,
Golpeando el vidrio
De sus lagrimas,
Mordiendo el aroma de sus flores,
Miren hacia abajo,
Me han enterrado vivo.
viernes, 3 de febrero de 2017
Poema XXVI
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario