martes, 9 de febrero de 2016

CONTIGO DESCUBRI

Felicia, contigo descubrí que aun soy un niño,
y escondo los ojos cuando río
y me cuentas historias de piratas
que viajan por el mundo.
A menudo te acercas a mis ojos
y me hablas en secreto
y acaricias mi frente con tus manos tibias,
Felicia, tienes el calor de mi infancia,
una tarde de Enero en la playa,
y tus ojos, la algarabía incesante
de las aves.
Tus susurros suenan como el mar,
un mar apacible que lava mis penas
un mar que devora las gaviotas de mis dudas,
un mar que esconde el nido de la Luna,
por eso estoy ahora aquí,
Felicia, en el umbral de esta casa
donde escucho tu risa
endulzando el desayuno,
desempolvando los retratos en las paredes,
barriendo el patio.
Felicia, ya no soy el niño que solía escucharte,
pero aun escucho tus pasos alegres,
tu voz pintaba la casa de Adas
y mariposas felices,
nunca hacia falta nada
y el pan abundante de tu amor
yacía fresco a cualquier hora
sobre la mesa.
Felicia, como no amarte ahora,
la tarde esta tendida como un mantel,
el mar en calma susurra tus palabras,
miro el reloj de la desaparición,
camina lento como un envenenado.
Felicia, este ha de ser un largo invierno,
el mas largo que ha de haber existido
desde entonces.
Abro los ojos,
te veo llegar,
traes la algarabía de las aves bajo el brazo,
el Sol ardiendo bajo tu piel,
me abrazas y vuelvo a ser el mismo niño
que escondía los ojos.

Angel Garcia N
Febrero 9, 2016

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