Para Grace Alejandra que todavia debe existir parada en una boutique de la Lima colonial entre el Jiron Cuzco y la Calle Ruffino Torrico.
Nos conocimos en la calle del Panteoncito
Entre el humo de los anticuchos
Y el ruido de los autobuses
Que bajaban pletoricos
Desde los Barrios Altos
Hacia la Lima Virreinal.
Para entonces yo era un chiquillo
Descalzo
Que corria por los cañaverales
De su infancia
Y tu una niña que volaba en su bicicleta.
Las paredes pintadas de un rosado
Antiguo
Iluminaban tu figura
Entre la multitud
Del verano Limeño.
Asi pasaron los años
Esperando verte volar
Entre el olor del Huacatay
Y las paredes pintadas con aji panca.
En la misma Calle del Panteoncito
Un dia te encontre sentada
Contemplando los adoquines
Que en otras epocas
Habrias brincado como una mariposa.
Habias perdido la bicicleta.
Ganado una cicatriz en la frente
Sonreiste al verme.
Sentado junto a ti sin decir nada.
paso la tarde.
Nos hicimos amigos
En medio del silencio
Que practicabamos como dos monjes
Tibetanos
Y entre pausa y pausa
Hablabamos para cruzar la calle.
Asi descubrimos el pollo frito
De La Colmena,
los libreros de Jiron Cañete
Y hasta las meretrices de Cailloma
Que se escondian de los policias,
Y tu y yo paseabamos
Por esas calles malolientes
Sin importarnos nada
Y terminabamos queriendonos
Con sonrisas en una plaza escondida
Detras de Palacio.
Alli frente a Francisco Pizarro
Me diste un beso
Y un buen dia llego la policia
Y se llevaron a cuestas al consquistador
E hicieron con el tornillos para carpinteria.
Y tu y yo seguimos enamorados
De la misma calle
Del mismo atardecer Limeño
Ataviado de cantinas y borrachos
De perros bravos
De callejones festivos
Y nos perdiamos
tras el Señor de Los Milagros
Y el saumerio de mujeres tapadas
Que lloraban tras el Cristo,
Grace, un dia volvi los ojos hacia ti
Y ya no estabas.
Debi cogerte de la mano,
No dejarte ir por un instante
Sin embargo ya era tarde.
Tan tarde que el golpe me cayo de pronto
El 5 de abril,
Buscandote en las calles aledañas,
Entre los viejos libreros
Y los caldos de gallina de Wilson
En los paraderos de la Plaza 2 de Mayo
Donde las dictaduras mataron a medio Peru.
Te declare perdida,
Te asumi ausente,
Volvi a ser el niño descalzo
Que corria por el cañaveral
De su pasado,
Asustado,
Solo.
Te he buscado desde entonces,
En cada ciudad, en cada pueblo.
Bajo los escombros del 9/11
En los febriles pantanos del Sur
Y hasta en las profundas aguas
Del lago Michigan.
Y nadie sabe de ti Grace
Nadie excepto yo.
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