Se paro frente al reloj
Y me dijo, te quiero,
Con la intensidad abrumadora
De un verano ardiente.
Pasaron las horas
Y al despertar no la encontre
A mi lado.
Volvio al mismo lugar
Tantas veces,
Hablaba de sueños
Y jamas supe su nombre,
juraba amores parasiempre
Y jamas aprendi su edad.
Era un tanto fria
Docil
De ojos tiernos,
Camimaba en la noche de Lima
Como no existe otra noche
Sin ella,
Entre la garua perpetua
Y las luces de neon,
Muchas veces,
Amanecia conmigo
Al borde de una taza de cafe
Y una ventana,
Jamas hicimos el amor,
Si acaso alguma vez lo hicimos,
No lo recuerdo,
habria sido un juego,
O un ruego
Tomenlo como quieran.
Pasabamos las moches mirandonos,
Reiamos el uno del otro
Porque teniamos tanto miedo,
Y la noche limeña gritaba espantada
De nuestra desnudez
Y las meretrices despavoridas
Corrian tras los carros intermitentes
De la calle.
Lo sabiamos todo,
Ella conocia mis versos
Y yo sus platicas sonambulas,
Ella me queria frente a un reloj estancado
A la hora de la incertidumbre,
Yo la queria, para ser mas exacto,
Entre cada palabra.
A veces la echo de menos,
Como ahora,
Ella tenia el color ficticio
De la miel,
Podia observar por dentro
El ritmo frenetico de su corazoncito
Y el tintineo de su voz aguda.
Tanto tiempo despues
Le escribo lineas de una carta
Que jamas leera
Porque la ultima vez que la vi
Tenia los ojos postizos
De un robot.
Y las manos frias
De estatua.
Se despidio de mi.
Lloro,
Ella era casi real,
A veces he llegado a creer
Que en realidad,
Por un instante
Breve
Me quiso
Yo solia retribuirle
Con la misma frialdad.
viernes, 7 de febrero de 2014
La mujer ficticia
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