Dos días después
de Enero nací
En este mundo.
No sé de donde
viene la vida
Ni hacia donde
va.
De mis padres
escuche la historia
De Dios y los
cielos
Para aprender después
a convivir
Con él a mi
manera.
Crecí entre las
multitudes
Gozando y
padeciendo
Como todos,
Y un día, como
Cristo,
Resucite hacia
la humana soledad
Y comprendí
Que no tengo la
fuerza de los que se imponen
Pero si la
sutileza de los que convencen;
Que no tengo la osadía
de los que improvisan,
Pero si la
paciencia de los que saben escuchar;
Que no tengo la
soberbia de los acostumbrados a ganar,
Pero si la
persistencia de los que pierden
Y vuelven a
combatir;
Que no tengo el
valor de los que matan
Pero si la
madurez de los que comprenden
Y perdonan;
Que no tengo la
pervertida sabiduría
De los que ríen
a solas y lloran ante sus amigos,
Pero si la
tranquilidad de los que buscan la paz
Entre los
hombres;
Que no tengo la
abultada capacidad de los que recuerdan
Puntualmente el
pasado,
Pero si la
callada vocación de los que intuyen el futuro,
Que no disfruto
del placer de los que cortan las flores,
Pero siento la emoción
de ver brotar la primavera;
Que no tengo el
ilustre esplendor de los grandes hombres,
Pero si la
sencillez eterna del amigo
Que perdura en
el recuerdo;
Que no vivo
luchando por ganarme un lugar en el cielo
Sino para no
haber vivido en vano;
Que no soy dueño
del mundo
Más pertenezco a
él y estoy aquí
Por alguna buena
razón;
Y finalmente comprendí,
Que no soy
grande,
Que no soy
poderoso,
Que no soy sabio
Y que no me
agobia el no serlo
Porque solo
tengo tiempo de vivir
Haciendo el
camino para los que vendrán,
Porque, después
de todo,
La vida es solo
una oportunidad
Y la muerte un
misterio,
Porque después
de todo se,
Que el amor es
la mejor recompensa.
Angel Garcia Nuñez
0ctubre 15, 1991
No hay comentarios:
Publicar un comentario