martes, 30 de julio de 2013

EN LA CIUDAD... MI ALMA


La ciudad se ha quedado quieta
murmurando con un ruido
de máquina cómplice
como una vieja que se acuesta
y le palpitan las axilas.
La ciudad se ha quedado sorda
como una grieta oscura
por donde ha pasado un balazo:
Mataron a Paco, el de los reportes;
a Pepe Valdez el de los libros;
mataron a Chico Rizo, el de la tambora
y a su hermano Miguel.
Mataron a Carmelita, la que leía las cartas,
a doña Josefa
La mamá del loco que tumbó la estatua.
Mataron al cura Bernardo
por bautizar al hijo de Silvestre.
La ciudad se ha vuelto amarga
como un limón  viejo,
humor a soledad,
a libro guardado
En el recóndito laberinto de la ignorancia.
La  ciudad se ha quedado salpicada
de tanto trajín humano.
Mataron a Carlitos el de las adivinanzas,
a don Teofilo, el de las hierbas curativas
y a su hijo Hildebrand
el arquero del equipo.
Mataron a Rebeca, la que nos hizo brincar
el lindero que había entre los niños y los hombres.
La ciudad se ha vuelto un charco inmundo y fétido
a corazón escamoteado,
donde la sangre se empantana
y chorrea por donde ni la liebre brinca.
Mataron a Jesús, el fotógrafo,
a Carolina, la maestra de química.
A Melquíades el sordito del parque
lo mataron por gusto;
al único que respetaron fue a don Pancho Córdova,
el viejo carpintero de ataúdes.

Angel García Núñez

En New York, 1997.

jueves, 25 de julio de 2013

ACTO DE FE



Dos días después de Enero nací
En este mundo.
No sé de donde viene la vida
Ni hacia donde va.
De mis padres escuche la historia
De Dios y los cielos
Para aprender después a convivir
Con él a mi manera.
Crecí entre las multitudes
Gozando y padeciendo
Como todos,
Y un día, como Cristo,
Resucite hacia la humana soledad
Y comprendí
Que no tengo la fuerza de los que se imponen
Pero si la sutileza de los que convencen;
Que no tengo la osadía de los que improvisan,
Pero si la paciencia de los que saben escuchar;
Que no tengo la soberbia de los acostumbrados a ganar,
Pero si la persistencia de los que pierden
Y vuelven a combatir;
Que no tengo el valor de los que matan
Pero si la madurez de los que comprenden
Y perdonan;
Que no tengo la pervertida sabiduría
De los que ríen a solas y lloran ante sus amigos,
Pero si la tranquilidad de los que buscan la paz
Entre los hombres;
Que no tengo la abultada capacidad de los que recuerdan
Puntualmente el pasado,
Pero si la callada vocación de los que intuyen el futuro,
Que no disfruto del placer de los que cortan las flores,
Pero siento la emoción de ver brotar la primavera;
Que no tengo el ilustre esplendor de los grandes hombres,
Pero si la sencillez eterna del amigo
Que perdura en el recuerdo;
Que no vivo luchando por ganarme un lugar en el cielo
Sino para no haber vivido en vano;
Que no soy dueño del mundo
Más pertenezco a él y estoy aquí
Por alguna buena razón;
Y finalmente comprendí,
Que no soy grande,
Que no soy poderoso,
Que no soy sabio
Y que no me agobia el no serlo
Porque solo tengo tiempo de vivir
Haciendo el camino para los que vendrán,
Porque, después de todo,
La vida es solo una oportunidad
Y la muerte un misterio,
Porque después de todo se,
Que el amor es la mejor recompensa.

Angel Garcia Nuñez

0ctubre 15, 1991

sábado, 20 de julio de 2013

NOSTALGIA

Nos queríamos a pedacitos
Por toda la tarde
Era su cabello inmenso
Y sus ojos suaves.
Sentada en el sofá
Tejía sus caricias
Con las que me abrigaba
Por las noches de frio.
Así me quería Sagitario
Con un susurro del cielo
Y su vocecita de niña.
Cabía en mis manos
Cada vez que la amaba
Con urgencia
Podía llevarla por el aire
Como a una cometa
Y saciarme de tenerla.
Nos queríamos
Con cada canción en la radio
Con cada lluvia.
Con cada sol intruso
en las ventanas
y aun así lloraba
en cada beso.
Quiero contarle al mundo
Que echo de menos sus ojos,
Que ha dejado sembrado uno otoño
En mis manos
Desde que no está.
Angel Garcia

New York, july 21, 2013