Hay una hora
En la que
El mundo
trastabilla
Y el corpiño de las
diosas
Metálicas se sosiega,
Hora en que el
silencio huele a perro
Indigesto,
Y el rio regresa
por su cauce en cámara lenta
Teñido de tu amor.
A esa hora las
paredes son cuatro
Y el frio granulado
Entra por los
huesos
Y la sal de tus
besos se diluye
En una lagrima
perdida en mi rostro.
Calculo que a esa
hora debe ser entre las tres y tu adiós.