(Error de imprenta)
sino de un color de rio de Marzo
lleno de yerbas otonales
y de paja de establo
donde hacian sus nidos
las golondrinas.
Magdalena atea, cristiana, judia,
sentada en una piedra
escribias las barajas de mi suerte
sin ser gitana.
Y no se por donde metias
mariposas de colores
que comia de desayuno.
Magdalena, ese no era tu nombre,
yo solo te apodaba,
asumia,
especulaba.
Rara vez me detenia,
caminaba,
cavilaba,
conversaba contigo,
imaginaba,
Magdalena
nunca me viste,
creo que eras ciega,
en todo caso, yo era invisible
a tu mirada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario