Se sienta en un parque,
Inventa el amor,
Come tostadas de trigo
Las unta con soledad.
El poeta ha huido de la manada
Ha renunciado al pasto fresco
Por cenizas,
Tira las palabras
En un azar sin esperanzas,
Pierde, paga,
Vuelve a apostar la vida,
¡Pobre hombre!
Vaticina una señora
Que ha tenido la suerte
De ser querida
Y el poeta sigue tirando al rio
Las últimas palabras que le quedan.
Insiste, se ilusiona,
esta vez irá bien el verso
Y la mecánica cuántica,
Si es así alcanzará el pan
Hasta la Patagonia
Y alguien no dormirá en Washington DC
De la preocupación.
El mundo lleva prisa
Tanta prisa como el rio
Pensar, escribir, todo en un instante,
Pasa gritando como un niño
En un carrousel de locos
Dando la noticia.
Nadie entiende
todo el mundo
Quiere agarrarse de la felicidad
Por un instante.
El poeta baja, queda mirando,
Escribe,
Que es tarde ya para querer,
Mata el amor
Y se va feliz por entre las pajas secas
Del otoño.