El señor que remendaba los zapatos
Solía escribir en su pizarra
Hoy es Lunes y otros nombres,
Me miraba los pies
Y luego decía, ya sé de donde vienes.
Entonces yo escondía los ojos
Y me sentaba casi muerto
A esperar que él me arreglara el camino.
No todos eran poetas
A veces sentía hambre
Y la señora que freía el corazón
Me consolaba:
Ay hijo, tu tan joven!
Y yo devoraba el humo de sus guisos
Nocturnos,
Y le cantaba una ronda mientras esperaba
Que ella cicatrizara en el fogón
Mis yagas.
No todos eran poetas
Ellas me querian tanto!
La algarabia sonaba en el corralón
De puerta en puerta
Y los nombres cristalizados del amor
Salían a cobrarme
Y fui feliz cinco minutos
Y luego volvia a la vida.
No todos eran poetas
Algunos comian carne de fiera
Y tenian sueños a color,
Eran aquellos que escribían
Cementales cuadro a cuadro
Y yo leía egipciamente
Porque de lo contrario
Hubiera sido otro animal terrestre.
Algunos eran poetas
Y olian a perro bajo la lluvia,
Y cuando se acababa el pan
Venian a ver televisión
Y éramos hermanos por años
Hasta que la edad nos malogró
El reloj.
Justamente ahora,
A esta hora, soy dios
Soy simplemente dios
Y tengo que aceptarlo.