Y es feliz como en un parque,
Despierta mariposas
Y colibríes que revolotean
En mi pecho.
Abre los brazos
Como esperando el viento
Y las hojas regadas por el pasto
Despiertan tras su aliento.
Ella domina el lenguaje de los árboles
Y es quien ha dibujado
El itinerario de las aves.
El mar la llama por su nombre.
Ella se sienta en mis ojos
Como si fueran de piedra,
Peina la dulzura de su risa
Y mis manos cobran vida
Como un volcán de lodo.
Quisiera ser dios
Y en un hechizo
Que fuéramos los dos
La creación divina,
Mas, qué lejos vuela cuando escucha
Los siniestros tambores de mi pecho.
Angel García Núñez
New York, Diciembre 31, 2019.
3:00 am