Cada vez que hace frio te recuerdo.
Yo solo pude comprarte un sueño
Del color de tus ojos.
La monografía de tu cuerpo
Pintada sin matices como una sombra
Cuando te desnudabas
Sin hacer preguntas.
Eras una piedra rudimentaria
Mirándome bellamente
Risas tras mis versos
Como perros tras la bicicleta
de mi infancia.
Ni una sola palabra,
Tan solo el fuego volcánico de tus ojos
Quemándose en un amor resignado
Y yo adorándote, pagano,
Intruso en tu perfección.
Un dia cruzamos la calle
tomados de la mano
Y el mundo nos sensuró hasta el olvido.
Angel F Garcia N.