No. Tengo encendida
La alerta roja de las prohibiciones
Donde el ludico aliento
De tu calor es pecado
Y el color de tus labios
Morados
Delata tu estirpe pagana,
Ademas no
Porque las judias no besan.
Entonces dejame acariciarte.
No. Traigo puesto el velo
De la virtud divina
Como una segunda piel
Sobre la pureza
Que no han de palpar tus manos
Oscuras
Que han conocido el fondo
De la lujuria
Y estas condenado al desvelo
De tu soledad junto a mi
Y ademas no
Porque las judias no desean.
Dejame mirarte a los ojos.
No,
Conservo el jurameto perpetuo
De mantener mi alma
Encerrada en estas cuatro paredes,
Sin que tus ojos puedan desnudar
Mis secretos
Mis miedos
Mis dudas
Y ademas No
Porque podrias descubrir
Lo que siento por ti.