Azucena apareció
entre los matorrales
Con su piel de paja
Y su sonrisa de
mazorca
Sus brazos al aire
como un aeroplano
Gritando “vuela
conmigo”
Yo para entonces
era un gusano
Arrastrándose en el
lodo,
“no puedo” respondí
Con el lánguido gemido
de mi tristeza.
Así era Azucena
desde niña,
Llegaba como el
primer anuncio de primavera
Como un halo de
frescura
Y aroma de leña
encendida
Jugaba con las
flores,
Enredaba su cabello
largo
Negro de un tono
infinito
En los confines de
mis miedos,
Alborotaba mis
ansias,
Para entonces,
Yo era tan solo un
animal cualquiera
Que pastaba.
“vuela conmigo, por
favor”
Y yo seguía negándome,
Revolcándome en el
lodo de mis dudas,
Gemía o mugía,
Palabras de amor
para ella
Y ella volaba y reía
en torno a mí.
Azucena enternecida,
bajo aquella vez
Con sus alas frías
Se llevo mis ojos
por el cielo
Yo atado a ella
De sus manos, aprendí a volar en un beso
Giramos hasta el
infinito
En una explosión
sublime
Los dos, reducidos
a uno.
Angel Garcia
New York, August 6, 2013.